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Los principios fundamentales de los que están constituidos todos los seres humanos son tres: las proteínas, las grasas o lípidos y los azúcares o hidratos de carbono.


Esto, mas el agua, las vitaminas y los minerales son todos los componentes de los tejidos vivos.


Genericamente se dice que:



  • Las proteínas cumplen una función plástica o estructural ya que los músculos son su principal exponente.

  • Los azúcares cumplen la función de proveer energía en forma inmediata y

  • Las grasas la de ser el reservorio de dicha energía.


De acuerdo a todos los trabajos publicados mundialmente, está consagrado que las necesidades protéicas de los deportistas muy activos es mayor que el de las personas sedentarias.


Esto seguramente tiene su correlato en el hecho que los deportistas tienen más cantidad de masa magra o muscular y que dicho tejido, a su vez, sufre un uso máximo en forma permanente.


La consecuencia de esta exigencia a la que es sometido, es que se produce destrucción constante de células musculares y reparación y crecimiento al mismo tiempo.


Es la degradación (CATABOLISMO) y la síntesis (ANABOLISMO) de tejidos (turnover), cuya máxima expresión se da en el deportista.


Dicha reparación se realiza con el aporte de las pequeñas unidades constitutivas de las proteínas, que son los aminoácidos.


Por lo tanto, el aporte de aminoácidos libres en el torrente sanguíneo, constituye un elemento de gran ayuda al organismo en la reconstrucción de tejidos.


Asimismo, estos aminoácidos se relacionan intimamente en el sistema de aporte de energía inmediata de los azúcares y así surge una segunda función de carácter primordial, que es la energética. En determinadas situaciones metabólicas, las proteínas pueden llegar a proveer hasta un 10% de la energía utilizada por el deportista.


También se cree que el aporte de aminoácidos puede prevenir un cuadro que se presenta en deportistas sometidos a altos volúmenes de entrenamiento y/o competencia, que es llamado “Sindrome de Fatiga del Sistema Nervioso Central”. Talvez este sea uno de los objetivos primordiales cuando suplementamos con aminoácidos.


Asimismo, existen algunos aminoácidos que presentan una potente función antioxidante o anticatabólica, y por ello son de gran utilidad para prevenir el daño de los tejidos que se produce como consecuencia del metabolismo oxidativo acelerado del deportista, destruyendo basicamente la membrana de las células de todos nuestros tejidos.


Todo ello justifica ampliamente el uso de los aminoácidos como suplementación tendiente a optimizar el rendimiento del deportista, mejorando su masa muscular, su cantidad de energía disponible y reduciendo al mínimo las pérdidas por daño celular o fatiga.