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La creatina es un aminoácido que forma parte de nuestro organismo en forma habitual.


Está presente en pequeñas cantidades en nuestras células, basicamente en las células musculares, ya que su función primordial se realiza en ellas.


Dicha sustancia se obtiene de dos fuentes: a través de los alimentos y por síntesis dentro de la célula.


La creatina cumple la función primordial de ser el reservorio de la energía para los primeros 5 a 10 segundos en los que se realiza una contracción muscular.


Por lo tanto su máxima prestación se realiza en los deportes explosivos o con componentes explosivos.


Esta energía se almacena en enlaces de alta energía cuando se forma el fosfato de creatina.


La energía para formar este enlace la brindan los alimentos y al requerirse de dicha energía para la realización de un trabajo muscular, dicho enlace se rompe y se cede la energía para la contracción muscular.


Por lo tanto, la cantidad de creatina disponible en los tejidos va a actuar como una limitante para la cantidad de trabajo que podemos realizar en un determinado tiempo, ya sea a través de la fuerza con la que lo realizamos como por la cantidad de repeticiones que podemos efectuar sin fatiga.


De ahí surge que aumentando las reservas de creatina de nuestro organismo y basicamente de la fibra muscular, se ha podido observar que los deportistas mejoran su performance deportiva en algunas de sus capacidades básicas.


Es así que diferentes estudios han comprobado un aumento de la velocidad en carrera hasta de un 5 %, lo mismo que un aumento de la fuerza que en algunos casos ha alcanzado hasta un 15 %.


También se ha observado que el deportista puede realizar mayor trabajo o esfuerzo en series repetidas de carreras de velocidad con una mejora de hasta el 15 %.


Esto nos demuestra que el aporte de la creatina permite una mayor y más rápida recuperación para afrontar las series sucesivas.


Aparte de su función como reservorio de energía, la creatina cumple una segunda función que es la de actuar como amortiguadora de la acidez del medio interno del organismo cuando se trabaja muscularmente a gran intensidad y esto provoca la acumulación de ácido láctico.


El ácido láctico es un veneno que intoxica a la célula e impide continuar con el trabajo intenso, ya que al acidificar el medio inhibe las sustancias que permiten la obtención de energía para dicho trabajo.


La creatina amortigua dicha acidez, lo que permite retrasar la fatiga cuando realizamos trabajos de alta intensidad, que son generadores de ácido láctico.


Resumiendo, la creatina mejora el rendimiento deportiva a través de:



  • retrasar la fatiga por amortiguación del lactato

  • aumentar la masa y la fuerza muscular y la velocidad

  • aumenta y acorta el tiempo de la recuperación muscular entre series de ejercicios de entrenamiento

  • produce hipertrofia muscular


Todo ello conduce a que el deportista presenta:



  • menos fatiga

  • y mejor recuperación en el entrenamiento

  • ello le permite acumular más cantidad o volumen de trabajo,

  • que se traduce en más rendimiento,

  • y que asociado al aumento de la fuerza y la velocidad,

  • constituyen un real beneficio tanto en la práctica como en la competencia.


Para su mejor absorción, la creatina se asocia con azúcares que ya vienen incorporados en las formas comerciales.